El comercio electrónico en el Perú ha dejado de ser un canal complementario para convertirse en un componente estratégico de la economía digital. El crecimiento de los compradores online, la expansión de los medios de pago digitales, el desarrollo de los marketplaces y una mayor familiaridad de los consumidores con las compras por internet están transformando la manera en que las empresas venden y se relacionan con sus clientes. Según la Cámara Peruana de Comercio Electrónico (CAPECE), el mercado online peruano alcanzó aproximadamente US$15 600 millones en 2024, con un crecimiento de 21,2% frente al año anterior. Además, se registraron alrededor de 18,7 millones de compradores online y más de 335 000 comercios que venden por internet. El comercio electrónico representa actualmente cerca del 5,5% del PBI nacional.
Estos indicadores muestran que el reto ya no consiste simplemente en «estar en internet», sino en desarrollar experiencias digitales capaces de atraer, convertir y fidelizar consumidores.
El consumidor digital peruano tiene mayor acceso a información y, por ello, también es más exigente. Antes de realizar una compra puede comparar precios, revisar comentarios, consultar redes sociales, evaluar diferentes alternativas y buscar promociones en distintos canales. Actualmente, más de 18 millones de peruanos realizan compras por internet, lo que representa aproximadamente el 55% de la población. Este crecimiento está acompañado por nuevas expectativas relacionadas con rapidez, confianza, transparencia y personalización.
Para las empresas, esto significa que la experiencia de compra debe ser considerada de manera integral: desde el primer contacto con un anuncio o contenido hasta el proceso de pago, entrega, atención posventa y recompra.
El crecimiento del e-commerce en el Perú representa una oportunidad que va más allá del mercado limeño. La mayor conectividad digital, el incremento de consumidores que realizan compras por Internet y la expansión de los servicios logísticos están permitiendo que las empresas lleguen progresivamente a provincias y ciudades intermedias, donde existen nuevos segmentos de consumidores y, en algunos casos, una menor competencia. Esto permite desarrollar estrategias de segmentación geográfica, campañas regionales y propuestas de valor adaptadas a las características y necesidades de cada mercado.
Al mismo tiempo, el comercio electrónico está facilitando que las empresas peruanas puedan ingresar a mercados internacionales mediante el cross-border e-commerce, reduciendo algunas de las barreras tradicionales para vender fuera del país. El fortalecimiento de la infraestructura logística, la conectividad internacional y proyectos estratégicos como el Puerto de Chancay pueden contribuir a ampliar estas oportunidades. Este escenario resulta especialmente atractivo para empresas que ofrecen productos diferenciados, artesanales, gastronómicos, textiles o de nicho, permitiéndoles encontrar nuevos clientes tanto dentro como fuera del Perú y ampliar sus posibilidades de crecimiento.
Si el consumidor peruano tiene cada vez más opciones para comprar online, ¿qué debería hacer una empresa para lograr que el cliente no solo compre una vez, sino que prefiera volver a comprarle?